MAESTROS DE HOY EN DÍA
Hace poco más de un mes
escribí sobre “Los maestros y la sociedad” haciendo referencia a éste dentro
del enramado social y sin embargo poco pude expresar acerca de lo que a mi
parecer debería de ser un maestro de hoy en día dentro del aula, por ello
decidí reflexionar acerca de ello.
Normalmente se esperaría que
un maestro hubiese estudiado una licenciatura acorde a la pedagogía y lo que en
ella se encierra y sin embargo muchos no tuvimos la gracia de haber elegido ese
camino desde un principio pero no por ello quiere decir que no tuviésemos
vocación para la docencia y entonces, tenemos tres grupos de maestros de forma
general: los que tienen las bases de la pedagogía por carrera y, no saben cómo
ser un maestro, en el segundo grupo, hay quienes han adquirido con el tiempo
las bases de la pedagogía a través de alguna maestría, diplomado o cursos y,
tampoco saben ser un maestro y finalmente, hay quienes a través de la
experiencia han adquirido las bases pedagógicas y, tampoco son maestros pero
por gracia divina hay quienes pueden estar en cualquiera de estas tres opciones
y ser maestros ¿Por qué? ¿Qué hace la diferencia entre ser o no ser?
1.
Cada maestro debe entender que no es eterno y
como todo en la vida se llegará al final del camino pero, se tiene la
oportunidad de poder convivir con las nuevas generaciones las cuáles traen
ideas novedosas y creativas que deberíamos de aprovechar para enriquecernos y
mirarles como los que finalmente continuarán parte de nuestra obra. Así que,
las nuevas generaciones también tiene el beneficio de aprender de los maestros de
más experiencia. Esto sería trabajar en verdaderas juntas de academia. ¿Habrá
maestros de edad que no se sientan relegados ante tales circunstancias y que lo
vean como algo positivo?
2.
Cada maestro debe tener presente que los
números que se utilizan para asignar notas a los chicos jamás representarán lo
más valioso que se busca en ellos: nuevas estructuras de pensamiento que les
permitan tomar mejores decisiones y crear consciencia. Las calificaciones son
patrones numéricos sin trascendencia mental. ¿Habrá profesores que aún ven a la
calificación como el supuesto reflejo de una enseñanza-aprendizaje?
3.
Todo maestro debe considerar que antes de
cruzar el umbral de cada aula necesita tener presente que no puede entrar ahí y
expresar sus propios problemas, no puede engancharse
con los chicos en una pelea de tu a tu en una imposición de dominio, pues ni
tienen la misma edad y por el contrario,
los chicos esperan paciencia, creatividad, entendimiento, empatía y algo de
chascarrillos sin olvidar la disciplina. ¿Habrá maestros que se den
perfectamente cuenta de esto?
4.
Todos los docentes sin excepción deben de
estar bien consientes de que las clases de cátedra ya se terminaron, que
quedarse con el micrófono por 50 minutos ya está en desuso, ya no va. Ya no
sólo resulta aburrido sino antipedagógico, que hoy en día con el
constructivismo nos convertimos en simples asesores o facilitadores de las
estrategias que a los chicos les permitan construir por si mismos su propio
conocimiento a través de enseñanzas significativas pudiendo valorarse en la meta cognición. ¿Habrá maestros que aún no
sepan cómo ser sólo guías?
5.
Cada maestro debe de entender muy bien la
cultura en donde se desenvuelve para poder interpretar su proceder y entonces
crear las estrategias que permitan una mejora en los procesos de
enseñanza-aprendizaje y no sólo acerca de la cultura sino de las bases
pedagógicas para incidir en las etapas de los chicos y su actuar. ¿Habrá
maestros que no tengan idea de qué tipo de comportamientos son los más viables
en cada etapa cronológica de los chicos?
6.
Cada docente debe entender el verdadero
significado de la palabra libertad y no tener miedo a perderla o no saber cómo
manejarla cuando cada chico se expresa libremente, se deben tener las palabras
precisas que dentro de esa libertad infundan el respeto, la confianza y el
crecimiento mutuo. ¿Habrá maestros que tienen miedo a perder su autoridad al
permitir libertad?
7.
Parte del crecimiento del chico es que pueda
entender y procesar en cada estrategia de enseñanza-aprendizaje; una de las
cosas que los maestros deben promover para ello es que los jóvenes tomen sus
propias notas, que las organicen y las entiendan, eso de dictar no permite que
esto pase además de coartar la libertad. ¿Habrá maestros que dicten la mayor
parte del tiempo?
8.
Los maestros deben de conocer a sus alumnos
lo mejor posible pues nunca encontraremos las mismas destrezas en unos y en
otros, todos cargan con su propia bolsa de retos y ahí es donde el maestro
entiende que si no se puede individualizar la educación si se puede auxiliar
con estrategias variadas para que todos se vean beneficiados. ¿Habrá docentes
que no se aprendan ni un solo nombre de todos sus alumnos y alguna de sus
cualidades?
9.
Nunca un profesor puede pensar que sus
alumnos son demasiado inmaduros, a veces como adultos se nos olvidan las etapas
de niñez y adolescencia pensando que todos los jóvenes deben de razonar tal
como uno lo hace. ¡Qué equivocación! Todos fuimos niños y adolescentes la
contrariedad radica en que, nos olvidamos muy fácilmente de todo lo que esas etapas
significaron y de nuestros comportamientos inmaduros ¿Por qué no podemos
entender al chico?
10. La
escuela no debe ser un sitio donde forzosamente se tienen que cubrir todos y cada uno de los puntos
curriculares tal como se marcan, se deben de crear las estrategias para que a
través de aprendizajes significativos se puedan cubrir varios temas en una sola
oportunidad y que además se relacionen con la vida diaria. Hay profesores que
argumentan que eso es imposible, que es necesario cubrir todo y sin embargo, el
objetivo y las competencias de hoy en día no marcan una enseñanza tradicional de
esa manera sino todo lo contrario. ¿Qué puede hacer un maestro que tiene problemas
en convertir sus clases en procesos de enseñanzas y aprendizajes
significativos?
Difícil ser un docente, pues
no dejamos de ser seres humanos también y con defectos y virtudes pero
precisamente para eso está la escuela, para poder ayudarnos a través de la convivencia
con los chicos y poder crear nuevas estrategias que nos ayuden –a ambas partes- a crecer y desenvolvernos en
libertad, creatividad, respeto, y a formar juntos nuevas estructuras de pensamiento que nos
abran nuevas expectativas diarias.
Ojala que los maestro y no maestros puedan aplicar algo de
esto en sus vidas.
ATTE. ANTROPÓLOGA ISABEL
RODRÍGUEZ
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