A YOT ZIN NADA
Tendederos de ideas
volcados de cenizas,
estampas nacionales
que se conjugan en una misma advocación:
“! Vivos los queremos
¡”
Tenderetes se
formaron, coplas se arrimaron, injurias se anunciaron,
llantos estallaron, misas
se pregonaron.
¡La tierra revolcaron
en busca de una solución!
Profanadas sus
palabras, holladas sin compasión.
Entonces, el bronce
resonó, por el orbe circundo,
rasgando cual duro
pedernal la sempiterna llaga de la infamia celestial.
Tlapa, Chochoapa,
Chilapa, Tlacoapa, Ayotzinapa, Tixtla ¡Qué más da!
Indiferencia marginal
en un espacio ancestral,
que en sus venas
lleva la misericordia de la sociedad,
imposible no entender
el grito de libertad,
hondas raíces de odio
y aversión simplifican el abismo de una Nación.
A yotzi nada ¡Nada nos queda!
Pasajeros que de
épocas y aulas ocuparon el banquillo de la indignación;
desde Guerrero con
aires de espejismo luchando en las campañas de la subversión, el abrazo le
llevo al triunfo de la ilusión y desbordado imaginó
una libre Nación.
¡Oh Guerrero!
¿Finalmente
comprendiste que la Nada se quedó?
Álvarez, cual pantera
nos llegó y desde Ayutla nos escribió un ideal de Nación,
extirpando al enemigo
por falsario y traidor,
creyendo entonces un
renacer instaurar que con el tiempo
sólo en el epitafio quedó:“Fundador
del estado de Guerrero”
sin mayor comparación.
¡Oh Álvarez!
¿Acaso comprendiste
que en la Nada, nada pasa?
Altamirano, pluma
veraz,
que alcanzaste a
reflejar la eterna realidad de una Patria sin alterar,
que épocas van y
vienen, en el spin de la deformidad,
engañando las
conciencias que avocadas están
en la lucha nacional
de una igualdad
imposible de lograr.
Tu Navidad en las
Montañas refracción alegórica platónica
de lo que es sin ser
pero lo es.
¡Oh Altamirano!
¿Lograste entender
que uno es lo sensible y otro lo inteligible?
¡Oh Lucio! En tus
huellas andando huellas de ignominia popular,
contrastante valentía
del 70 soñador que encumbrado arañaba
la pobreza aniquilar
y la justicia aleccionar.
¡Jamás!
Jamás en esta vida la
conciencia transformar,
sólo esta felonía en
perpetuo mantendrá la mentira y la oscuridad.
¿Acaso de tu muerte
se levantan los laureles de la libertad y la igualdad?
Desde Lecumberri lastimeramente
pronunciaste:
¡Central Campesina
Independiente! Una lucha más de otras más,
implorando nuevamente
en la sangre nacional una pugna alcanzar
por el triunfo de la
equidad.
Tu muerte siniestrada
olvidada persistió.
¡Oh Genaro!
¿Acaso en mártir
osarías convertirte nuevamente?
¡Oh jóvenes
estudiantes! Una y otra vez enjugando la sangre
derramada que en
protesta manifiesta exclaman lo que siempre es:
¡Tierra y libertad!
Desde el polvo revolucionario retumbando
en los confines,
resonando en las aulas, perpetuando en la conciencia
la consigna de nunca
olvidar.
¿Hasta cuándo
entenderán que en la Nada la lucha negada es?

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