domingo, 16 de agosto de 2015

LA FE MUERTA... PESIMISTAS

LA FE MUERTA
Vivir en México implica una dualidad, por un lado sentirse orgulloso de toda nuestra riqueza natural, geográfica, gastronómica y cultural en general y por otro lado, el sentirse apabullado por un montón de problemas sociales, políticos, económicos y penales, pero lo más interesante es que ¡Logramos vivir así! ¿Qué sucede en México? ¿Cómo se logra tal proeza?
La historia nos demuestra  que a lo largo de años la cultura mexicana ha vivido así, muchos son los investigadores que se han enfrentado al análisis de tal suceso, propio y particular de nosotros. Pareciera entonces que nuestra condición humana la vivimos fuera de serie si nos comparamos con otras culturas, por ejemplo, podemos expresar con ira lo mal que actúa el gobierno, las decisiones que toma en detrimento de nuestros derechos y el excesivo robo de nuestros recursos e impuestos y sin embargo, al mismo tiempo, podemos expresar que nos gustaría tener un puesto en el gobierno para poder robar y llevarnos un poco. ¿Acaso no resulta inaudita tal expresión?
Una de las practicas más increíbles hoy en día es ver las catarsis diarias que miles y miles de mexicanos hacen circular por todas las redes sociales, expresando inconformidades por todas las reformas draconianas llevadas a cabo por el actual gobierno, leemos diariamente ideas sobre marchas, mítines, peticiones, huelgas y todas ellas llenas de verdades, pues efectivamente hay una clase trabajadora que está siendo afectada en su poder adquisitivo, pero lo más sorprenderte es que los mexicanos hacen girar la información y hasta poner una hermosa manita con el dedo índice levantado en señal de ... Ser positivo o quizá, de sentirse parte de...tal vez, o sencillamente de pensar que eso hará cambiar todo pero ¡nunca encontraremos  una expresión más allá de la web¡ Jamás veremos su asistencia a una marcha o su participación en un paro o portar una protesta o hacer algún acto real y físico por expresar y manifestarse. ¿Resulta inverosímil no creen?
Por otro lado, están los que si actúan y asisten y se comprometen, esos aguerridos que no les interesa lo que la sociedad les vocifere e increpe, ellos tratan de entender que sus actos son valiosos, que con la presión ejercida al menos se harán presentes pues esa es su única y cruel realidad, ya que no existen los medios legales por los cuales ellos puedan ganar las batallas emprendidas; saben que los jueces nunca les darán fallos favorables, saben, que si logran algo serán enmiendas únicamente y con eso, ellos se sentirán satisfechos pues están plenamente conscientes que en esta realidad, la mexicana, la justicia ni siquiera ojos tiene, que el pañuelo que le ponen en sus ojos ya no debería de portarse pues la justicia ni a tuerta llega y por lo mismo, raramente emitirá ecuanimidad. ¿No parecen entonces innecesarios sus actos sociales?
Tal pareciera que mi reflexión  va encaminada a desacreditar a este último grupo pero no es así, al contrario, debo concluir que muchas veces, ya sea en masa o individualmente seguimos un derrotero pensando que se hará justicia pero que al final, solo podemos concluir que la mayoría de las instituciones gubernamentales están coludidas en contra de la ciudadanía y su bienestar, y que por el contrario, respaldan abiertamente a las instituciones privadas cuyas características son el poder, el poder y el poder en cualquiera de sus expresiones; entonces, solo nos queda preguntarnos: ¿Hasta cuándo seguirá esta situación? ¿Hasta cuándo habrá equidad, justicia y buena voluntad? La respuesta se oye lacónicamente en un vacío que flota en derredor nuestro y que solo nos repite cual eco: " nunca, nunca, nunca lograran nada".
De ahí que me atrevo a decir que la fe casi esta extinta, como a la letra dice el versículo: “la fe sin obras es muerta” y cuando la masa de mexicanos, atropellados en sus derechos quiere hacer algo al respecto, sencillamente la  solución no llega y  por ello la frase célebre de todo mexicano es: "y para que, si todo sigue igual". No mas acciones, no mas protestas, no mas inconformidades, no mas mítines, no mas, este es nuestro destino y punto.
Por ello podemos decir que el mexicano es pasivo y ¡sí que lo es! Con tremendos resultados de impunidad, quien no lo seria. Como escribió en algún momento César Garizurieta en un artículo titulado "Catarsis del mexicano":
"Actúa, pues, el mexicano, con temor como no queriendo hacer las cosas para no comprometerse; cuando se burla del encumbrado en la política, siempre se oculta en el anonimato para no sufrir la miseria o la cárcel. Inconscientemente, no desea individualizarse, sino estar en perpetua comunidad con todos; no pretende ser auténticamente él mismo, sino despersonalizarse en un nosotros, disolviéndose o emulsionándose en el contenido social."
Así que pareciera que nuestro destino marcado esta y el cambio se dará cuando se nos acabe la emoción por enviar mensajes en las redes sociales y nuestra realidad nos haga voltear a otros escenarios distintos, terribles e inimaginables, cuando veamos nuestro poder adquisitivo excesivamente mermado y nuestras familias sufran sin poder ir a ningún otro sitio tal como les pasa a los del norte de África o el Medio Oriente. Sinceramente no deseo que eso suceda pero los humanos sólo aprendemos de las tragedias.
ATTE. ANTROP. ISABEL RODRÍGUEZ

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