LA FE MUERTA
Vivir en México implica una
dualidad, por un lado sentirse orgulloso de toda nuestra riqueza natural,
geográfica, gastronómica y cultural en general y por otro lado, el sentirse
apabullado por un montón de problemas sociales, políticos, económicos y
penales, pero lo más interesante es que ¡Logramos vivir así! ¿Qué sucede en
México? ¿Cómo se logra tal proeza?
La historia nos demuestra que a lo largo de años la cultura mexicana ha
vivido así, muchos son los investigadores que se han enfrentado al análisis de
tal suceso, propio y particular de nosotros. Pareciera entonces que nuestra
condición humana la vivimos fuera de serie si nos comparamos con otras
culturas, por ejemplo, podemos expresar con ira lo mal que actúa el gobierno,
las decisiones que toma en detrimento de nuestros derechos y el excesivo robo
de nuestros recursos e impuestos y sin embargo, al mismo tiempo, podemos
expresar que nos gustaría tener un puesto en el gobierno para poder robar y
llevarnos un poco. ¿Acaso no resulta inaudita tal expresión?
Una de las practicas más
increíbles hoy en día es ver las catarsis diarias que miles y miles de
mexicanos hacen circular por todas las redes sociales, expresando
inconformidades por todas las reformas draconianas llevadas a cabo por el
actual gobierno, leemos diariamente ideas sobre marchas, mítines, peticiones,
huelgas y todas ellas llenas de verdades, pues efectivamente hay una clase
trabajadora que está siendo afectada en su poder adquisitivo, pero lo más sorprenderte
es que los mexicanos hacen girar la información y hasta poner una hermosa
manita con el dedo índice levantado en señal de ... Ser positivo o quizá, de
sentirse parte de...tal vez, o sencillamente de pensar que eso hará cambiar
todo pero ¡nunca encontraremos una
expresión más allá de la web¡ Jamás veremos su asistencia a una marcha o su
participación en un paro o portar una protesta o hacer algún acto real y físico
por expresar y manifestarse. ¿Resulta inverosímil no creen?
Por otro lado, están los que si
actúan y asisten y se comprometen, esos aguerridos que no les interesa lo que
la sociedad les vocifere e increpe, ellos tratan de entender que sus actos son
valiosos, que con la presión ejercida al menos se harán presentes pues esa es
su única y cruel realidad, ya que no existen los medios legales por los cuales
ellos puedan ganar las batallas emprendidas; saben que los jueces nunca les
darán fallos favorables, saben, que si logran algo serán enmiendas únicamente y
con eso, ellos se sentirán satisfechos pues están plenamente conscientes que en
esta realidad, la mexicana, la justicia ni siquiera ojos tiene, que el pañuelo
que le ponen en sus ojos ya no debería de portarse pues la justicia ni a tuerta
llega y por lo mismo, raramente emitirá ecuanimidad. ¿No parecen entonces
innecesarios sus actos sociales?
Tal pareciera que mi
reflexión va encaminada a desacreditar a
este último grupo pero no es así, al contrario, debo concluir que muchas veces,
ya sea en masa o individualmente seguimos un derrotero pensando que se hará
justicia pero que al final, solo podemos concluir que la mayoría de las
instituciones gubernamentales están coludidas en contra de la ciudadanía y su
bienestar, y que por el contrario, respaldan abiertamente a las instituciones
privadas cuyas características son el poder, el poder y el poder en cualquiera
de sus expresiones; entonces, solo nos queda preguntarnos: ¿Hasta cuándo
seguirá esta situación? ¿Hasta cuándo habrá equidad, justicia y buena voluntad?
La respuesta se oye lacónicamente en un vacío que flota en derredor nuestro y
que solo nos repite cual eco: " nunca, nunca, nunca lograran nada".
De ahí que me atrevo a decir que
la fe casi esta extinta, como a la letra dice el versículo: “la fe sin obras es
muerta” y cuando la masa de mexicanos, atropellados en sus derechos quiere
hacer algo al respecto, sencillamente la
solución no llega y por ello la
frase célebre de todo mexicano es: "y para que, si todo sigue igual".
No mas acciones, no mas protestas, no mas inconformidades, no mas mítines, no
mas, este es nuestro destino y punto.
Por ello podemos decir que el
mexicano es pasivo y ¡sí que lo es! Con tremendos resultados de impunidad,
quien no lo seria. Como escribió en algún momento César Garizurieta en un
artículo titulado "Catarsis del mexicano":
"Actúa, pues, el mexicano,
con temor como no queriendo hacer las cosas para no comprometerse; cuando se
burla del encumbrado en la política, siempre se oculta en el anonimato para no
sufrir la miseria o la cárcel. Inconscientemente, no desea individualizarse,
sino estar en perpetua comunidad con todos; no pretende ser auténticamente él
mismo, sino despersonalizarse en un nosotros, disolviéndose o emulsionándose en
el contenido social."
Así que pareciera que nuestro
destino marcado esta y el cambio se dará cuando se nos acabe la emoción por
enviar mensajes en las redes sociales y nuestra realidad nos haga voltear a
otros escenarios distintos, terribles e inimaginables, cuando veamos nuestro
poder adquisitivo excesivamente mermado y nuestras familias sufran sin poder ir
a ningún otro sitio tal como les pasa a los del norte de África o el Medio
Oriente. Sinceramente no deseo que eso suceda pero los humanos sólo aprendemos
de las tragedias.
ATTE. ANTROP. ISABEL RODRÍGUEZ
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