lunes, 8 de junio de 2015

A YOTZI NADA

A YOT ZIN NADA
Tendederos de ideas volcados de cenizas,
estampas nacionales que se conjugan en una misma advocación:
“! Vivos los queremos ¡”
Tenderetes se formaron, coplas se arrimaron, injurias se anunciaron,
llantos estallaron, misas se pregonaron.
¡La tierra revolcaron en busca de una solución!
Profanadas sus palabras, holladas sin compasión.
Entonces, el bronce resonó, por el orbe circundo,
rasgando cual duro pedernal la sempiterna llaga de la infamia celestial.
Tlapa, Chochoapa, Chilapa, Tlacoapa, Ayotzinapa, Tixtla ¡Qué más da!
Indiferencia marginal en un espacio ancestral,
que en sus venas lleva la misericordia de la sociedad,
imposible no entender el grito de libertad,
hondas raíces de odio y aversión simplifican el abismo de una Nación.
A yotzi nada  ¡Nada nos queda!
Pasajeros que de épocas y aulas ocuparon el banquillo de la indignación;
desde Guerrero con aires de espejismo luchando en las campañas de la subversión, el abrazo le llevo al triunfo de la ilusión y desbordado imaginó
una libre Nación.
¡Oh Guerrero!
¿Finalmente comprendiste que la Nada se quedó?
Álvarez, cual pantera nos llegó y desde Ayutla nos escribió un ideal de Nación,
extirpando al enemigo por falsario y traidor,
creyendo entonces un renacer instaurar que con el tiempo
sólo en el epitafio quedó:“Fundador del estado de Guerrero”
sin mayor comparación.
¡Oh Álvarez!
¿Acaso comprendiste que en la Nada, nada pasa?
Altamirano, pluma veraz,
que alcanzaste a reflejar la eterna realidad de una Patria sin alterar,
que épocas van y vienen, en el spin de la deformidad,
engañando las conciencias que avocadas están
en la lucha nacional de una igualdad
imposible de lograr.
Tu Navidad en las Montañas refracción alegórica platónica
de lo que es sin ser pero lo es.
¡Oh Altamirano!
¿Lograste entender que uno es lo sensible y otro lo inteligible?
¡Oh Lucio! En tus huellas andando huellas de ignominia popular,
contrastante valentía del 70 soñador que encumbrado arañaba
la pobreza aniquilar y la justicia aleccionar.
¡Jamás!
Jamás en esta vida la conciencia transformar,
sólo esta felonía en perpetuo mantendrá la mentira y la oscuridad.
¿Acaso de tu muerte se levantan los laureles de la libertad y la igualdad?
Desde Lecumberri lastimeramente pronunciaste:
¡Central Campesina Independiente! Una lucha más de otras más,
implorando nuevamente en la sangre nacional una pugna alcanzar
por el triunfo de la equidad.
Tu muerte siniestrada olvidada persistió.
¡Oh Genaro!
¿Acaso en mártir osarías convertirte nuevamente?
¡Oh jóvenes estudiantes! Una y otra vez enjugando la sangre
derramada que en protesta manifiesta exclaman lo que siempre es:
¡Tierra y libertad! Desde el polvo revolucionario retumbando
en los confines, resonando en las aulas, perpetuando en la conciencia
la consigna de nunca olvidar.

¿Hasta cuándo entenderán que en la Nada la lucha negada es?