LAS
MIGRACIONES
Hoy en día esta por demás
decir que vivimos en un mundo globalizado, donde los medios nos acercan
inmediatamente a eventos que antes tardaban en llegar hasta nuestra vida, este
maravilloso mundo globalizado nos permite tener acceso a una inmensa cantidad
de cosas, actos e ideas, personas y culturas diferentes.
¡Maravilloso! Podemos
encontrar personas de otros países de otras religiones de otras ideas, podemos
intercambiar, aprender y compartir.
Llegar a entender los cambios implica encontrar las raíces de la innovación de
este mundo pues tenemos que considerar que existen muchos factores que nos han
llevado a esto y que la mayoría procede de un solo concepto: tecnología. Esta
tecnología aplicada nos ha llevado a eliminar distancias físicas, virtuales,
mentales.
Entre los cambios que
tenemos es que una parte de la población mundial emigra ahora más que nunca
buscando nuevos sitios donde vivir por una gran variedad de factores que se
pueden entender sin llegar a ahondar en ellos, llevando con ellos sus
costumbres, ideologías, sus formas de ver la vida, su forma de vestir, su
religión, etc. Muchos países les abren sus puertas, les brindan una cierta
seguridad al otorgarles fuentes de trabajo y espacios donde vivir y lo más
valioso, es que no les prohíben continuar con sus costumbres e ideologías,
nadie les coarta ni les obliga a tener cambios en este sentido. Las familias
propias de los países receptores se acoplan a compartir sus espacios con estas
nuevas personas que muchas veces no tiene
nada en común con el país a donde llegan
Pero, ¿qué pasa cuando no
existe el respeto y la tolerancia? ¿Qué pasa cuando brota un problema? ¿Qué
pasa cuando las personas que migraron quieren establecer sus reglas en el país
anfitrión? ¿Qué pasa cuando los inmigrantes en vez de aportar y coadyuvar en la
construcción del país que les ha abierto sus puertas lo perjudican?
Difícil situación la que
vivimos con la globalización, ya que en el mundo hay diseminados grupos
radicales que sólo buscan perjudicar a gente común y corriente que abre y
establece una sana convivencia en sus centros de trabajo con quienes les son
diferentes, con quienes vienen de otros países e incluso con su misma gente.
Por desgracia estos grupos radicales envenenan el alma de personas sencillas y
buenas que sin tener un criterio propio toman ideales ajenos que les parecen
idóneos y compatibles con su pensar.
¿A quién echarle la culpa de
tales actitudes? ¿En dónde está la raíz del problema? ¿Se deberían de poner
restricciones más severas a quienes llegan a vivir a otros países? ¿Se puede
evitar que las ideologías radicales se diseminen? ¿La población del mundo es
capaz de darse cuenta que no podemos matarnos entre nosotros?
Inculcar el respeto y la
tolerancia es nuestro principal deber pues en ellos se basa la paz y la
justicia.
ATTE. Antrop. Isabel
Rodríguez
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